Desde Suara Cooperativa ponemos el trabajo de los cuidados en el centro para darle el valor, la profesionalidad y la dignidad que se merece.
Tradicionalmente, los cuidados han recaído sobre las mujeres y han sido invisibilizados. Seguramente, por eso, actualmente las profesiones vinculadas a los cuidados siguen siendo eminentemente femeninos, poco reconocidos e invisibles.
Sin embargo, los cuidados son la base que sostiene nuestras sociedades y son esenciales para la atención y acompañamiento de personas mayores, en situación de dependencia y/o vulnerabilidad. Por eso, este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, desde Suara Cooperativa ponemos el foco en las mujeres que trabajan en profesiones vinculadas a los cuidados como son las trabajadoras del hogar, educadoras sociales, trabajadoras sociales o psicólegas, entre otras.
"Como cooperativa, nuestra misión es poner el trabajo de los cuidados en el centro para darle el valor, la profesionalidad y la dignidad que se merece. Por eso, nuestra actividad se basa en la profesionalización de los cuidados, transformando roles tradicionalmente asignados a la esfera privada en puestos de trabajo con derechos laborales sólidos, formación y visibilidad social", defiende Rosa Castillo, técnica de participación y vocal del Consell Rector de Suara Cooperativa.
Servicios de atención domiciliaria
Actualmente, en Cataluña, el 19,5% de la población tiene 65 años o más, una cifra que subirá en 2050 hasta el 30%. Esto se traducirá en que el Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) requerirá en 24 años a otros 33.500 profesionales para dar respuesta al envejecimiento poblacional.
Actualmente, Suara Cooperativa emplea a más de 3.800 personas en SADs, un servicio imprescindible para el cuidado de las personas mayores y/o en situación de dependencia. Una de estas trabajadoras es Yolanda Pérez, quien asegura que es un trabajo muy agradecido. "Es un sector que no se valora, pero cuando yo entro en el domicilio y veo a la persona que me recibe con una sonrisa, el resto se me olvida totalmente", asegura Pérez.
Una característica de su puesto de trabajo es que cada persona es diferente y, por tanto, debe adaptarse a ella, a sus particularidades, necesidades y realidades. "Mi trabajo va más allá. Tú vas al domicilio y te encuentras muchas veces con gente mayor que está muy sola, que su familia, por lo que sea, no puede ir a verles como quisieran y, entonces, esas personas sí necesitan que alguien vaya a su casa a hablar, que las escuchen", argumenta.
Un sector esencial, pero precarizado
Las personas que trabajamos en el tercer sector somos esenciales para nuestras sociedades. En Cataluña, por ejemplo, atendemos en torno a 2 millones de personas lo que representa casi una cuarta parte de la población, según un estudio de la Mesa del Tercer Sector. Además aportamos 3.874 millones de euros al PIB, lo que representa un 2% del mismo. Sin embargo, nuestros salarios son más bajos en comparación con otras personas profesionales con los mismos niveles de estudios o responsabilizares del sector público o privado.
Por su parte, Observatorio del Empleo del Tercer Sector detalla que en España en torno a 400.000 mujeres trabajan en el tercer sector, lo que representa el 75% de los puestos de trabajo que genera. Esto, lo convierte en la quinta actividad con mayor empleo femenino. Suara Cooperativa, claramente, tiene también rostro de mujer. En nuestra organización trabajamos cerca de 6.000 personas, de las cuales el 88% somos mujeres.
Ante esta situación, Julia Hernández, directora del servicio Sostre 360º Maresme donde acompañamos a personas jóvenes en situación de sinhogarismo para que transformen sus vidas, reclama: “La visibilización de nuestra vital labor por el conjunto de la sociedad y una mejora de las condiciones del tercer sector para poder construir unos proyectos vitales y laborales dignos”.
En el Barnahús de Tortosa, donde atendemos a infancia y adolescencia víctima de la violencia sexual, el 71% de las personas trabajadoras son mujeres. Este servicio tiene como base la integración social y sanitaria para que en un entorno seguro y amigable diferentes personas expertas de ámbitos como la educación social, el trabajo social, la justicia o la medicina atiendan en un mismo espacio a la víctima. En éste, además, se impulsa un cambio de modelo porque, también, se sitúa en el centro del proceso a la persona cuidadora- asegura Patricia Benet, directora del servicio.
"Reconocemos el valor del cuidado, del acompañamiento y de la perspectiva de género como pilares del sistema de protección. Cuidar no es sólo atender necesidades físicas, es escuchar, acompañar, mirar con respeto y dignidad", defiende Benet.
Dignifcar las profesiones vinculadas a los cuidados
Desde Suara Cooperativa somos conscientes de la importancia de dignificar las profesiones vinculadas a los cuidados y, también, de acompañar a nuestras trabajadoras para que puedan crecer profesionalmente dentro de la organización.
"Pero cuidar, también, significa cuidar a quien cuida. Desde Suara Cooperativa, se acompaña a las profesionales -mayoritariamente mujeres- para que crezcan, se formen y lideren sus proyectos laborales y vitales", afirma Benet.
Pérez, por ejemplo, era auxilar del hogar y, a través del Campus Suara, ha recibido un curso para convertirse en trabajadora familiar de SAD. "Es un paso adelante para mí, por mi formación, una ilusión también, por aprender, vivir situaciones nuevas, un cambio laboral que siempre va bien", manifiesta Pérez que añade: "Esto evidentemente apodera".
En un mundo donde la tecnología avanza rápidamente, otra forma de dignificar la profesión es poner la innovación al servicio de las personas para que nadie se quede atrás y romper las brechas sociales, económicas y digitales existentes. Un ejemplo es el SAD de Hospitalet de Llobregat donde hemos llevado a cabo pruebas piloto con realidad virtual y robótica en los hogares de personas atendidas.
"La tecnología nos puede facilitar el trabajo, pero las trabajadoras del hogar somos imprescindibles. El cuidado y la atención de las personas requiere de vínculo", remarca Encarni Martín, quien añade: "Este 8 de marzo reclamamos la visibilización y dignificación de nuestro trabajo. Por eso, es necesario que la tecnología sea un apoyo a nuestras funciones para agilizar nuestras tareas y mejorar".
Rompiendo brechas desde el cooperativismo
Uno de los principales reclamos de este 8 de marzo es romper con los techos de cristal y las dificultades que encuentran las mujeres para llegar a cargos de directivos. En Cataluña, acuerdo un comunicado del gobierno de Catalunya, sólo un 33% de las posiciones de liderazgos están ocupadas por mujeres.
Una realidad muy distinta en el cooperativismo donde las mujeres encabezamos el 54,46% de las direcciones de nuestras organizaciones. Por tanto, somos un ejemplo a seguir en esta necesaria transformación social. Una cifra que aún es más elevada en Suara Cooperativa como muestra la composición de nuestro Consejo Rector, integrado por ocho mujeres y un hombre, acuerdo que ha escogido la Asamblea General de manera democrástica una persona, un voto.
"Nosotros somos una organización formada mayoritariamente por mujeres. Esto no es sólo un dato estadístico, es nuestra identidad; y en una organización como ésta, el liderazgo femenino no puede ser una excepción. Debe ser nuestro estilo de liderazgo", apunta Castillo. Para poder alcanzar este reto -apunta esta profesional- desde Suara Cooperativa ponemos a "disposición de las profesionales, mecanismos de participación y políticas de conciliación que permiten tener entornos laborales saludables".
En un mundo donde los cuidados han estado siempre en segundo plano y en el sombra, este 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, exigimos que los cuidados se sitúen en el centro de nuestras sociedades, ya que son esencial para sostenerlos. Por eso, también, reclamamos la dignificación y profesionalización de los trabajos vinculados a los cuidados, que ejercimos, principalmente mujeres. Suara Cooperativa, mujeres que decidimos cuidar a las personas. ¿Y tú qué decides?