Un hito histórico que reconoce el papel esencial de las entidades sociales en la garantía de derechos y el acompañamiento a las personas
El Parlamento de Cataluña ha aprobado hoy la primera Ley del Tercer Sector Social, una reivindicación histórica del conjunto de las entidades sociales catalanas y un paso adelante en el reconocimiento de su contribución a la sociedad.
La nueva Ley reconoce, por primera vez por ley, el papel esencial de las entidades sociales en la garantía de derechos, la atención y el acompañamiento a las personas, especialmente aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.
La aprobación llega después de años de trabajo colectivo e incidencia impulsados por la Taula d’Entitats del Tercer Sector Social de Catalunya y La Confederació Empresarial del Tercer Sector Social de Catalunya. Con este nuevo marco legal, Cataluña se equipara a otros territorios del Estado que ya contaban con una ley específica de reconocimiento del tercer sector social.
En Cataluña, más de 3.000 entidades sociales sin ánimo de lucro trabajan cada día al lado de las personas, con la implicación de 120.000 profesionales y miles de personas voluntarias. Esta red acompaña a más de 2 millones de personas en situación o riesgo de exclusión social, una de cada cuatro personas del país.
La nueva normativa refuerza el reconocimiento institucional del sector y abre la puerta a una relación más estable, coordinada y equilibrada con las administraciones públicas. También impulsa una participación más activa de las entidades sociales en el diseño, desarrollo, seguimiento y evaluación de las políticas públicas.
La Ley también sitúa en el centro la necesidad de avanzar hacia un modelo de financiación más justo, estable y sostenible, que permita garantizar la continuidad de los proyectos, la calidad de la atención y unas mejores condiciones para los equipos profesionales.
Desde Suara Cooperativa celebramos esta aprobación como un reconocimiento colectivo a todas las personas, entidades y profesionales que trabajan cada día para garantizar derechos, generar oportunidades y construir una sociedad más justa e inclusiva.
Esta Ley es un punto de partida. Ahora es necesario desplegarla para que este reconocimiento se traduzca en más estabilidad, más capacidad de trabajo y más garantías para las personas.
Ya tenemos Ley. Ahora, avancemos.