La actriz catalana visitó la casa de acogida Marialar, donde pudo conocer la realidad de las mujeres que atendemos, supervivientes de la violencia machista, así como la labor de las profesionales.
Cuando se abrió la puerta, un grupo de mujeres esperaba con emoción a la actriz Àngela Cervantes en la entrada de Marialar, un servicio para supervivientes de la violencia machista de titularidad del ayuntamiento de Barcelona y gestionado por la UTE de Cáritas de Barcelona y Suara Cooperativa. La artista catalana las miró y, uno de sus primeros pensamientos, fue que no había que diferenciar qué mujeres eran las atendidas y cuáles trabajaban al servicio.
"Me ha hecho reflexionar que, en verdad, podemos ser cualquiera de nosotros. Todas podemos ser víctimas de la violencia de género. Ojalá, seamos más conscientes todas y todos de esto", ha argumentado Cervantes en una entrevista para el equipo de Cáritas Barcelona y Suara Cooperativa.
La visita de la actriz catalana, que tuvo lugar el pasado 10 de marzo, se produjo en el marco del 8-M. "Hasta ahora no he sido consciente de la importancia de que el feminismo sea interseccional y aquí (en Marialar) también, lo ves", defiende Cervantes, que añade: "Muchas veces el discurso que tenemos, y yo he formado parte de éste, es un feminismo que sólo nos incluye algunas, y no será un feminismo real si no nos incluye a todas".
Visita a Marialar
Cervantes llegó a la casa de acogida a las 12.00 del mediodía y pudo conocer sus instalaciones de la mano de su directora, Elisabeth Luque. En este espacio hay dos servicios: uno de urgencias de corta duración y otro de media o larga estancia para mujeres supervivientes de la violencia machista y sus hijos/hijas.
En ambos, explica Luque, se trabaja al generar el vínculo con la persona atendida para que ésta, poco a poco, vaya cogiendo confianza con las trabajadoras del centro, así como con las demás mujeres que conviven con él.
Acuerdo al modelo de atención de Suara Cooperativa, en este servicio se pone a la persona en el centro de su proceso vital para apoderarla a través de la toma de decisiones. Esto también se trabaja a nivel grupal con las residentes y, por ejemplo, han sido ellas mismas las que han decidido qué actividades han querido llevar a cabo los últimos 25-N, Día Internacional para la Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres. En 2024, optaron por hacer un videoclip de denuncia; mientras que en 2025, una acción comunitaria para dar a conocer a la población cómo apoyar a una mujer que sufre violencia machista.
Cervantes valoró muy positivamente el trabajo que se lleva a cabo en la casa de acogida y reclamó la necesidad de que existan más espacios como estos: donde se les acompaña para reconstruir sus vidas con el fin de que dejen de ser víctimas para convertirse en supervivientes de la violencia machista.
“No sé cómo hacer la criba, pero debe ser durísimo decidir qué grado de riesgo y de periolisidad tiene esta persona para su supervivencia y quién llega aquí o se queda fuera”, reflexiona la actriz. Considera que hay que "visibilizar el trabajo (que se hace en Marialar) para destinar los recursos, las energías y el dinero necesario para que puedan haber más espacios así y que no se queden mujeres fuera porque hay muchas".
En el marco de la entrevista, ha puesto de manifiesto la vital función que hacen las personas que trabajan en la educación social. "El trabajo de la educación social no sólo no debería estar denostada, sino que debería verse reflejado en los sueldos porque comporta mucho desgaste mental y hacen una tarea increíble. Cuidar a los que cuidan es muy importante y debe estar", asegura después de acercarse a la realidad de las mujeres de Marialar y de las personas que las acompañan.
Compartir con las mujeres del centro
Una vez finalizada la visita más institucional, Cervantes pudo permanecer durante más de dos horas con las mujeres que viven en el centro para poder conocer su realidad, a la vez que ellas pudieron preguntarle a la actriz sobre los retos que tiene el cine para visibilizar a las mujeres, introducir la perspectiva de género, descargar las mujeres de la presión estética o cómo sintió el peso de las violencias sexuales en su último papel en el filme La Furia, que trata sobre una violación que sufre Alex, una joven actriz, durante la Nochevieja.
"Si las películas tienen un contenido social, habrá más reflexiones y abriremos más las mentes que, tal y como está el mundo hoy en día, debemos estar más abiertos a la escucha y el diálogo. Las películas, las obras de teatro, las series, generan esto: sentarte y hablar sobre ellas", afirma Cervantes.
Durante la visita, la actriz compartió mesa para almorzar con las mujeres y con el equipo educativo, y llevó a cabo diferentes actividades con ellas. Una de ellas se trataba de tomar una carta, cada una con un dibujo diferente y explicar por qué se había escogido este acuerdo el momento vital de cada una. Cervantes escogió una de un laberinto porque ahora se encuentra en un momento de búsqueda de su camino.
"Estar hoy aquí con vosotros me ha ayudado mucho. Os admiro muchísimo. Sois una muestra de superación y todo lo que ponéis para estar mejor, la verdad, que es admirable. Ayuda mucho que lo comparta, es muy bonito y me recuerda que hay que compartir más las cosas para seguir adelante", confesó visiblemente emocionada Cervantes. El espacio acabó con un abrazo colectivo.
Sobre cómo el equipo vivió la visita, Laura Morenilla, coordinadora del servicio de urgencias, destacó la proximidad de Cervantes: "Las ganas de estar y sentarse de tú a tú para hablar con ellas y su sensibilidad. Fue una persona muy cercana y sensibilizada con el proyecto".