Marc Bolet, director del Piso Asistido de La Ràpita, aborda en este Dia Internacional de la Visibilidad Trans la importancia de terminar con el aparheid laboral de las personas trans, así como desde Suara Cooperativa acompañamos jovenes trans en pisos tutelados

Pese a que en las últimas décadas hemos avanzado muchísimo en el reconocimiento de nuestros derechos, hace tiempo que tengo la sensación de que una parte de las personas del colectivo LGTBIQ+ viven a años luz del resto de compañeros y compañeras, como si caminaran con los cordones de los zapatos deshechos. Me refiero a las personas trans, las cuales, en muchos casos, siguen viviendo su propio apartheid. Por lo menos en algunos aspectos importantes de su vida, que no dejan de ser los mismos aspectos importantes de la vida del resto de personas.

Un claro ejemplo de esta realidad es el acceso al trabajo. Según un estudio de carácter transnacional, desarrollado en el marco del proyecto “Trascending Barriers: Promoting Trans Inclusion in the Workplace” y con la implicación del grupo de Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad de Girona, se pone de manifiesto que existe una separación significativa entre las políticas laborales declaradas y las experiencias reales de inclusión que viven las personas trans. El nivel de empleo que se sitúa por debajo del 65%, lo que evidencia dificultades estructurales en el acceso y la estabilidad laboral. Un dato significativo es que aunque el 94,4% de las personas que han participado en el estudio afirma haber compartido su identidad de género con alguien en su entorno, esta apertura disminuye notablemente en el ámbito laboral. Un 41,6% no se lo ha comunicado a ninguna persona superior y un 26,8% tampoco lo ha hecho con compañeros.

En los servicios residenciales de atención a la infancia y adolescencia que gestiona Suara Cooperativa tenemos muy presente que el trabajo es uno de los elementos más importantes de integración en la comunidad para cualquier persona. Está demostrado que la inclusión de las minorías en los entornos laborales favorece su visibilidad y normalización. Por eso desde nuestros servicios acompañamos a los adolescentes que forman parte del colectivo desde difrentes perspectivas. Desde la individualidad, potenciando aspectos como el autoconocimiento para mejorar la autoestima, haciendo valer su forma de ser, vivir y ver el mundo que les rodea, trabajando las potencialidades de cada chico y chica. Escucharlos, porque muchas veces es lo que más necesitan, y respetarlos y acompañarlos en los procesos que decidan emprender. También, en el ámbito comunitario, trabajando con el resto de compañeros y compañeras que conviven con él o ella. Somos conscientes de que las dificultades de las personas trans van más allá de los servicios. Por eso, velamos para que nuestros jóvenes puedan desarrollarse en todos los aspectos de su vida sin ninguna dificultad o, al menos, con las mismas dificultades que el resto.

¿Qué estamos haciendo malalmente como sociedad para que las personas trans todavía no estén al nivel de otras realidades minorizadas? Tal y como dijo Estefanía Vidal, activista trans de 71 años a la que me pasaría escuchando horas y horas, en un acto reciente en Suara Cooperativa, el colectivo no debe defender sus derechos desde el resentimiento, sino desde la conciliación con el resto de realidades, incluyendo la heteronormatividad. En una sociedad tan polarizada, tenemos la obligación de rehuir de los extremismos, tanto de un lado como de otro, y abandonar la idea de vencer para centrarnos en persuadir. Convencer de que la realidad trans es una forma de vida tan digna como el resto. Las personas trans no eligen serlo, sino que necesitan serlo. Y digo necesitan porque absolutamente todo el mundo tiene derecho a sentirse a gusto con su cuerpo y su forma de ser.

En definitiva, a convencer a quienes no piensan como nosotros que las personas trans sienten igual que ellos y ellas y, por tanto, también tienen derecho a una conversación con la gente que aman, a disfrutar del primer día de vacaciones, a subir a la montaña y llenar los pulmones de aire y bajar a la playa y hacer lo mismo. Tienen derecho a la sensación después de hacer deporte, a estar seguras de que tienen razón pero prefieren no discutir, al sexo, a despertarse y ver su sonrisa, a abrir un regalo ya que los malos no siempre ganen. Tienen derecho a que no tenga que existir este Día Internacional de la Visibilidad Trans, que se celebra hoy, porque significaría que tienen garantizados sus derechos. Y tienen derecho a reír. A reír mucho. Tienen derecho a reír hasta que nos caigan las lágrimas.

Marc Seta Benito

Dirección Piso Asistido 16-18 La Ràpita