Una exposición donde las personas atendidas en el servicio de sinhogarismo CPA Sarrià retractan su realidad se exhibirá en noviembre en Casa Orlandai para concienciar de su situación a la ciudadanía
Una sola premisa: retractar a la Barcelona invisible. Ésta es la indicación que recibieron un grupo de personas en situación de sinhogarismo y que las atendemos en el Centro Primera Acogida (CPA) de Sarrià - Sant Gervasi, de titularidad del ayuntamiento de Barcelona, cuando las trabajadoras de este servicio les dieron una cámara fotográfica análoga.
Callejones, plazas o descampados donde duermen personas, el escaparate de una tienda de colchones o tiendas de campaña en la montaña de Montjuïc. Estas son algunas de las escenas que han inmortalizado con los objetivos de la cámara.
"Quería mostrar la parte oculta para que las personas pudieran ver lo que pasa en las calles, que es muy duro", expone F. (cuyo nombre completo no aparece para preservar el anonimato), una persona atendida en este centro que ha retratado con la cámara algunos de los escenarios que aparecen en la exposición "La Barcelona Invisible", que quiere mostrar aquellas realidades que pasan desapercibidas en el día a día, a menudo porque la gente ni se detiene a mirarlas. Por lo tanto, a pesar de que en las calles de Barcelona viven en torno a 1.600 personas, según la Red de Atención a Personas Sin Hogar (XASPLL), su presencia está invisibilizada.
"Las personas siempre están corriendo detrás de sus cosas. No dan importancia a las personas que necesitan ayuda. Pueden mirar, pero no les importa mucho, no saben por lo que pasan las personas que viven en la calle", argumenta F.
Y es que el objetivo de la exposición es doble: por un lado, que las personas atendidas pudieran explicar su realidad; por el otro, concienciar y sensibilizar a la ciudadanía sobre la situación del sinhogarismo en Barcelona para romper estigmas y estereotipos.
Por ello, "La Barcelona invisible", tras mostrarse en los últimos meses en el CPA Sarrià - Sant Gervasi, viajará fuera del centro y el próximo noviembre estará en la Casa Orlandai, una asociación cultural del barrio.
"Lo que pretendíamos era dar visibilidad a esta realidad y mostrar que son personas que sienten, que tienen sueños, esperanzas y expectativas, pero muchas veces no tienen un espacio donde expresarse", narra Laura Lucas, educadora comunitaria del CPA Sarrià - Sant Gervasi, un servicio donde pernoctan mujeres en situación de sinhogarismo, pero que durante el día también atiende a hombres en los servicios de ducha, comedor, lavandería u otras actividades. "La exposición es también una manera de reivindicar lo que está pasando".
La fotografía como herramienta de expresión y transformación
Fotografiar su realidad también ha despertado sentimientos de todo tipo en las personas atendidas. Desde el miedo y el temor a volver a la calle por parte de las personas que han salido de ella y duermen en el CPA Sarrià, hasta un tono reivindicativo y de denuncia de la realidad de las personas que aún sobreviven a la intemperie. Todo ello se traduce en imágenes que recogen realidades diversas, desde procesos de mejora personal hasta situaciones de precariedad, de perjuicios en la salud o de la vida en la calle.
Por eso, la fotografía se ha convertido en una herramienta de transformación y empoderamiento a través de la cual las personas atendidas han podido canalizar sus vivencias y emociones. A F., por ejemplo, la oportunidad de participar en esta exposición le llegó en un momento en el que aún dormía en los asentamientos. "Ha sido positivo. Me ha removido algunas cosas, pero siento que me ha ayudado", asegura el joven, que añade: "Sería bueno que todo el mundo pudiera hablar un poco de su experiencia".
En su caso, dio un paso más allá y transcribió con palabras todas sus emociones en un texto que acompaña a la exhibición: "Cada clic de la cámara era un grito que nunca pude liberar. Un intento de decir: existí aquí. Viví. Sentí. Yo también fui una sombra más entre las luces", reza un fragmento del texto.
La participación, un valor cooperativo que empodera
Uno de los valores primordiales de Suara Cooperativa es la participación, que entendemos como una herramienta que empodera a las personas a través de la toma de decisiones. Por ello, está en la base de nuestro modelo de acompañamiento, donde situamos a la persona en el centro para que decida y, así, lidere su proyecto vital mediante la toma de decisiones.
Por esta razón, "La Barcelona invisible" nace de un proceso participativo que comenzó ofreciendo a las personas atendidas una cámara para que retrataran lo que quisieran de la ciudad. "Han tenido la autonomía de tener una cámara en las manos, salir del centro sin que nadie les acompañe y tomar las fotografías", expone Lucas.
En segundo lugar, fueron las propias personas atendidas quienes decidieron qué fotografías querían que aparecieran en la exposición, el texto que debía acompañarlas, el orden de aparición y el montaje final de la exhibición: "Han podido decidir qué mostrar a la sociedad y cómo hacerlo. No es nuestra mirada sobre el sinhogarismo, sino la suya", destaca Lucas, quien agrega: "Al poner a la persona en el centro, se han sentido protagonistas, han sentido que se les escuchaba y se daba visibilidad a su realidad para que nosotros pudiéramos percibir lo que es el sinhogarismo".
"Estas imágenes no son solo fotografías; son fragmentos de verdad, de dolor y de poesía urbana. Son un espejo de la ciudad y de mí mismo, un recordatorio de que incluso en los lugares más fríos y olvidados hay historias que merecen ser contadas", concluye F. en el texto que ha escrito para acompañar la exposición.