Cerca de una veintena de personas privadas de libertad en este centro penitenciario ilustran en una exposición la realidad de las personas migradas con el fin de tejer puentes entre diferentes culturas

¿Cómo expresar el concepto de la migración a través del arte? Éste es el reto que han afrontado un grupo de 18 hombres de orígenes diversos que se encuentran en una situación de privación de libertad en el centro penitenciario Brians 2, donde este marzo se expondrán las creaciones de estos artistas. Una muestra que verá la luz este mes de marzo, en la que el día 1 se celebra el Día Internacional de la cero discriminación.

Precisamente, uno de los objetivos de esta efeméride es romper con cualquier estigma y discriminación que pueda sufrir una persona por razón de origen, raza, sexo, cultural, orientación sexual, identidad de género o discapacidad, entre otros; en especial, en ámbitos como en el educativo, laboral, sanitario, social y del ocio.

En este contexto, la exposición que han trabajado en Brians 2, un grupo de 8 personas nacidas en España y 10 en otros países, persigue dar a conocer la realidad de las personas migradas con el fin de romper los estigmas que hay en torno a ellas y tejer puentes entre las diferentes culturas que configuran nuestra sociedad.

Por eso, esta exhibición engloba una multiplicidad de miradas, lo que permite abordar la migración desde diferentes perspectivas y narrativas artísticas como son la fotografía, el dibujo, la poesía o la prosa, ha relatado Chaima Farzouz, mediadora intercultural en Brians 2, un servicio gestionado por Suara Cooperativa en este recurso de titularidad del departamento de Justícia.

¿Cómo se articula la exposición?

Para dar vida a las obras de arte, se ha trabajado en cinco bloques temáticos en torno al proceso migratorio:

  1. Migraciones: partir para vivir
  2. El camino: cuerpos en movimiento
  3. Los rostros: vidas que emigran
  4. Destino y refugio: llegar sin certezas
  5. Aportaciones y esperanza: sembrar futuro

A raíz de esto, los artistas han podido explorar distintos aspectos relacionados con los movimientos migratorios como, por ejemplo: el perfil de personas que abandonan sus países; el duelo de tener que irse lejos del hogar y la familia; la travesía hasta el nuevo sitio; la dicotomía de las diferencias existentes entre las personas migradas acorde a su poder adquisitivo; así como las dificultades que encuentran las personas recién llegadas para adaptarse a una sociedad en la que no encuentran facilidades para construir su proyecto vital a la vez que son víctimas de la estigmatización y la discriminación en diferentes ámbitos, como por ejemplo, el educativo para acceder a cursos donde aprender la lengua de la población de acogida.

Sin duda, los cuadros también reflejan las emociones que sienten las personas migradas como los sentimientos de soledad, tristeza o añoranza, que todo el mundo tiene cuando deja su hogar para adentrarse hacia una nueva sociedad totalmente desconocida.

Otro de los temas que se pone en la palestra es el de la identidad donde entran en diálogo las diferentes procedencias y culturas de la persona: cómo son la de origen y que llevas de la tierra donde naciste como la de la sociedad de acogida, que mimetizas e interiorizas. Esto, en algunos casos, puede acabar produciendo el síndrome del impostor, ya que una persona puede acabar sintiendo que ya no pertenece a la cultura en la que nació, pero tampoco a la de la sociedad de acogida.

Un sentimiento que no hace falta ir en personas recién llegadas de otros países, precisa Chaima Farzouz: “Dos internos de origen andaluz narraron que nunca se han sentido catalanes y que, de hecho, su acento andaluz les ha cerrado muchas puertas”.

Sociedades más ricas

Sin embargo, los artistas también han querido enfatizar cómo las personas migradas enriquecen nuestras sociedades. “Un chico del Raval nos ha explicado cómo la migración ha cambiado el barrio, pero asegura que ya no le imagina como cuando tenía 3 o 4 años”, matiza Farzouz, quien afirma, por ejemplo, que las personas marroquíes tienen como uno de sus valores principales la solidaridad.

John Lennon, Alfred Enstein, Jackie Chan, Freddie Mercury o Charles Chaplin son algunos de los personajes que aparecen en uno de los cuadros para recordarnos que estas personas migradas han sido de vital importancia tanto para la cultura tanto de Estados Unidos como a nivel internacional.

Esta exposición persigue construir puentes entre las distintas culturas que conviven en una sociedad; así como una reflexión conjunta sobre los procesos migratorios. Por eso, en el último bloque de la muestra, se invita a las personas visitantes a que dejen su feedback, pensamientos o emociones que les han despertado las obras.

Con esta idea de trasfondo, la exposición se convierte en una herramienta de prevención en la resolución de conflictos acorde al modelo de la cultura de la paz que seguimos desde los servicios de mediación intercultural de Suara Cooperativa. Así pues, el objetivo final y la razón de ser de esta exposición es incentivo tanto entre las personas participantes en los talleres como las futuras espectadoras una reflexión sobre el fenómeno de la migración para trabajar desde la prevención el fin de los estigmas y discriminaciones hacia el colectivo. 

A raíz de esto, otro de los retos es que las obras puedan traspasar los muros de Brians 2 y visitar otros centros penitenciarios o servicios para despertar la conciencia de otras personas.

Una exposición que a las puertas del 1 de marzo, Día Internacional de la Cero Discriminación, se vuelve más esencial que nunca para poder combatir los estigmas y discriminaciones existentes en torno a los colectivos minorizados, como los de las personas migradas, para construir sociedades más equitativas, igualitarias y cohesionadas donde se respeten y garanticen los derechos de todas.

persona abans de sortir del seu país