En este año de la Salud y la Seguridad Laboral, decretado para el gobierno español, Estefanny Olmedo, técnica de prevención de Suara Cooperativa, defiende que las empresas deben incluir planes de prevención para afrontar los nuevos riesgos laborales desencadenados por el cambio climático.
El cambio climático tiene un impacto cada vez más directo sobre la salud y seguridad de las personas trabajadoras. El aumento de temperaturas y la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos generan nuevos riesgos laborales que obligan a repensar la prevención, especialmente en fechas como Día Internacional del Trabajador y Día Mundial de la Seguridad y la Salud Laboral.
Uno de los principales riesgos es el incremento de las olas de calor, que afecta especialmente a las personas que trabajan al aire libre o en espacios poco ventilados. La exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar graves problemas de salud, lo que hace imprescindible adoptar medidas como pausas regulares, hidratación adecuada y adaptación de los horarios laborales.
Además, el cambio climático aumenta la frecuencia de eventos extremos, como inundaciones o tormentas intensas, que pueden poner en peligro la integridad de las personas e interrumpir su actividad laboral. Contar con infraestructuras seguras y planes de emergencia actualizados es clave para reducir estos riesgos. Los cambios climáticos también tienen efectos sobre la calidad del aire, la salud respiratoria y el bienestar emocional, incrementando el riesgo psicosocial.
Ante esta realidad, la prevención de riesgos laborales debe evolucionar hacia un modelo más preventivo y anticipatorio, capaz de proteger la salud de las personas trabajadoras y garantizar entornos laborales seguros y sostenibles.
Además, es fundamental que empresarios y empresarias, así como las personas trabajadoras, entiendan cómo el cambio climático puede afectar a la seguridad y la salud. Esta comprensión debe permitir integrar dentro de la actividad preventiva de las empresas todas aquellas acciones destinadas a prepararse y adaptarse al cambio climático ya los fenómenos meteorológicos extremos.
En este sentido, es imprescindible disponer de protocolos de adaptación y pautas de actuación claras, así como informar y formar a todo el personal sobre cómo actuar y en qué casos se deben activar estas medidas. Estos protocolos, integrados dentro de los planes de emergencia o de autoprotección, deben incluir la gestión de los eventos meteorológicos en tres momentos clave: antes del episodio (prevención y preparación), durante el episodio (actuación y protección) y después del episodio (recuperación y reanudación de la actividad).
También es necesario tener en cuenta las características de las tareas y las condiciones personales o el estado biológico conocido de las personas trabajadoras, con el fin de adoptar las medidas preventivas y de protección más adecuadas en cada caso.
Un elemento clave de estos protocolos es la gestión de los avisos meteorológicos, que pueden clasificarse en distintos niveles de riesgo:
- Verde: no existe riesgo meteorológico. No se esperan impactos significativos, aunque pueden producirse afectaciones menores o muy localizadas.
- Amarillo: no existe riesgo para la población en general, pero sí para actividades concretas. Es necesario estar atento y mantenerse informado de la previsión meteorológica actualizada, ya que algunas actividades al aire libre pueden verse alteradas.
- Naranja: existe un riesgo meteorológico importante, con fenómenos no habituales y potencialmente peligrosos para las actividades cotidianas. Es necesario estar preparado, tomar precauciones y seguir la evolución de la información meteorológica, ya que las actividades habituales pueden quedar afectadas.
- Rojo: el riesgo es extremo, con fenómenos muy intensos y un alto impacto sobre la población. Es necesario actuar según las indicaciones de las autoridades, extremar las medidas de seguridad, evitar desplazamientos innecesarios y mantenerse permanentemente informado.
Ante esta realidad y en este 2026 que el gobierno de España lo ha decretado como el año de la Salud y la Seguridad Laboral, hay que hacer énfasis en que la prevención de riesgos laborales debe evolucionar hacia un modelo más preventivo y anticipatorio, integrando protocolos específicos ante fenómenos climáticos adversos. En un contexto de emergencia climática, proteger la salud y la seguridad de los trabajadores es una responsabilidad inaplazable y un elemento clave para garantizar entornos laborales seguros y sostenibles.
Estefanny Olmedo Cajamarca
Técnica de prevención