Abdelamjid El Gourche y Maria Amanterrou, profesionales del servicio de mediación intercultural en el centro penitenciario de Ponent gestionado por Suara Cooperativa, coincidiendo con este 23 de septiembre, Día de la Ejecución Penal, nos explican cómo este recurso mejora el presente y futuro de las personas privadas de libertad.

 El entorno penitenciario es un espacio complejo donde conviven personas con trayectorias vitales muy diversas y, a menudo, marcadas por la vulnerabilidad. En este contexto, el servicio de mediación intercultural de Suara Cooperativa actúa como un puente fundamental para favorecer la comunicación, prevenir conflictos y garantizar un acompañamiento humano e individualizado que facilita la vida de las personas privadas de libertad tanto en el centro como en su futura inserción social.

En el caso específico del centro penitenciario de Ponent existe una gran diversidad de perfiles, principalmente personas en situación de vulnerabilidadcon falta de vinculación familiar y territorial, dificultades de integración, en muchos casos con problemáticas de salud mental y/o consumo de sustancias, así como personas de orígenes diversos, explica Abdelamjid El Gourche, profesional del servicio de mediación intercultural en este centro penitenciario, un recurso del Departamento de Justicia que gestiona Suara Cooperativa.

“La mediación intercultural facilita la comprensión entre personas de diferentes orígenes, previene conflictos, fomenta el respeto mutuo y ayuda a crear un clima de convivencia más positivo y seguro”, asegura El Gourche.

Por su parte, Maria Amanterrou, también mediadora intercultural de Suara Cooperativa en este centro penitenciario, destaca: “Muchas veces, el hecho de sentirse escuchados y comprendidos ya es transformador. A partir de ahí, podemos ayudarles a desarrollar habilidades de comunicación, resolución de conflictos y toma de decisiones”.

Entrada centre penitenciari Ponent

Y es que uno de los puntos clave del servicio de mediación intercultural es la gestión y resolución de conflictos, tanto entre las personas privadas de libertad como entre estas y el personal del centro penitenciario. En este contexto, desde Suara Cooperativa lo trabajamos con la metodología de la cultura de la paz, cuyos pilares son abordar los conflictos desde la provención y la prevención.

Por ello, se desarrollan actividades orientadas a aproximar las diferentes realidades de las personas privadas de libertad, con la voluntad de romper estigmas y generar espacios de conocimiento. Este es el caso, por ejemplo, del proyecto “Traspasando muros”, liderado por Amanterrou. En esta iniciativa, jóvenes de realidades diversas han intercooperado para pintar conjuntamente un mural en la pared del centro penitenciario. “Se fomenta la expresión artística, la participación y la comunidad”, asegura Amanterrou. Al mural lo acompañan diferentes palabras elegidas por los jóvenes: "Libertad, paciencia, tiempo y mirar más allá, mirar adelante."

La juventud privada de libertad 

Entre las especialidades de Amanterrou está el trabajo con la población penitenciaria juvenil, de entre 18 y 21 años, con posibilidad de ampliación en ciertos casos hasta los 23. La mediadora intercultural detalla que se trata de jóvenes que no han tenido las mismas oportunidades que otros para construir o proyectar un futuro, al no haber disfrutado de un entorno propicio que les lleve a imaginar otras alternativas a las que tienen a su alrededor.

“Lo que hacemos es, precisamente, ayudarles a recuperar esa capacidad de pensar en el futuro y a tomar decisiones más conscientes”, indica Amanterrou, y agrega: “Se trata de un grupo con una gran diversidad, con el que, a través de actividades de educación intercultural y de ejercicio físicose promueven hábitos saludables y se trabaja la gestión de las emociones”.

En este caso, afirma Amanterrou, la mediación intercultural “les ayuda a crear espacios de diálogo donde pueden expresar necesidades, tensiones y valores de manera segura. Esto reduce la conflictividad y promueve una convivencia más respetuosa”.

Personas en Departamentos Especiales de Régimen Cerrado 

El Gourche, por su parte, trabaja con personas que se encuentran en Departamentos Especiales de Régimen Cerrado (DERT), es decir, en situaciones de aislamiento. Este, subraya, se aplica a personas que han tenido una conducta que puede poner en riesgo la seguridad del centro, de otras personas privadas de libertad o del personal. “Es una medida excepcional y regulada que se revisa constantemente para garantizar que sea proporcional y temporal”, remarca El Gourche.

Las situaciones de aislamiento, señala, pueden tener un impacto psicológico y/o de estrés para las personas, por lo que se “trabaja para reducir los efectos negativos y favorecer su evolución” para que puedan retornar a una situación de régimen penitenciario ordinario en grupo.

Una atención individualizada 

Tanto El Gourche como Amanterrou resaltan la importancia, también, de trabajar desde el ámbito individual y cercano con las personas privadas de libertad, lo que favorece tanto su inserción en el centro como su futura vida fuera de él.

En este contexto, El Gourche señala que en el ámbito individual se acompaña a la persona en su proceso de adaptación al centro para que pueda entender las normas y los procesos, así como se le da soporte en situaciones personales complejas, teniendo en cuenta su realidad cultural.

“A través de la mediación intercultural se trabaja también el proyecto que quiere desarrollar la persona cuando salga del centro. Las acompañamos a reflexionar sobre qué quieren hacer cuando salgan, qué recursos tienen y qué pasos pueden empezar a dar”, concluye Amanterrou.