En el marco del Día Internacional de las Cooperativas, reflexionamos sobre cómo la gobernanza democrática se concreta en su práctica cotidiana. Un modelo en el que la participación es la base del proyecto.

En un contexto que reclama una mayor cohesión social, confianza y capacidad de respuesta compartida, el lema de este año del Día Internacional de las Cooperativas, «Cooperativas por un mundo en paz», cobra todo su sentido.

Conscientes de que la paz no es solo la ausencia de conflicto, sino también la promoción del bienestar, el fomento del trabajo de calidad y la intercooperación para generar respuestas comunes a los retos sociales, el cooperativismo se reafirma como un modelo vigente que sitúa a las personas en el centro y construye proyectos desde la colaboración.

Vivir, decidir y construir colectivamente es, en este sentido, una forma concreta de entender este compromiso.

La gobernanza democrática como motor de impulso

La máxima expresión de esta visión es la forma en que el cooperativismo articula la participación, que es lo que da sentido y estructura al modelo. En Suara, esta participación se convierte en una gobernanza compartida con las 1.882 personas socias, que se desarrolla a lo largo de todo el año y hace posible la toma de decisiones colectivas.

La Asamblea General —de la que se celebran dos al año— y el Consejo Rector son los principales espacios de gobernanza. Desde estos órganos se aprueban las líneas estratégicas, se realiza el seguimiento de la actividad y se comparte la responsabilidad sobre el proyecto.

Ahora bien, esta participación no se concentra únicamente en estos espacios, sino que se construye de manera continuada a través de espacios como los Espacios de Preparación de la Asamblea General (EPAG), los Círculos Abiertos o los encuentros con el Consejo Rector. También mediante iniciativas como Suara és teva, con más de 800 personas socias implicadas en la revisión de ámbitos de los Estatutos.

Modelo organizativo en red

La participación es la base del modelo y se mantiene activa y en constante evolución. De hecho, durante 2025 se impulsaron iniciativas para reforzar la participación societaria y el sentimiento de pertenencia, así como nuevas formas de liderazgo compartido orientadas a una visión estratégica y adaptativa.

Más allá de la práctica diaria de la gobernanza democrática, durante el pasado año también se continuó avanzando en un modelo organizativo en red que sitúa los servicios y proyectos en el centro de la actividad y refuerza la conexión con la realidad de los territorios.

Este enfoque permite que las decisiones estén estrechamente vinculadas al día a día de los servicios y a las personas que los hacen posibles, fortaleciendo el vínculo entre la estructura de la cooperativa y el conjunto de personas socias.

Buen gobierno y confianza compartida

Además de la participación, una parte importante del modelo cooperativista es la garantía del buen gobierno, que se fundamenta en mecanismos de cumplimiento y control que aseguran una actuación responsable y coherente con los valores cooperativos.

En Suara Cooperativa, este marco se complementa con espacios como el Comité de Ética, el Comité de Compliance y la Oficina de Privacidad, que contribuyen a garantizar la calidad, la seguridad y la confianza en los servicios.

Porque el buen gobierno es también una cultura compartida que impulsa un proyecto que sitúa a las personas en el centro.